jueves, 14 de marzo de 2013

Después de Yesa viene Mularroya, ¿lloraremos por Biscarrués?

Fantástica foto del río Gállego y los Mallos de Riglos. Por aquí he pasado yo haciendo rafting con una de las empresas de Murillo de Gállego, uno de los centros neurálgicos de Aragón para los deportes acuáticos y de aventura, que queda un poco más adelante en la margen derecha. Todo quedará arruinado por el embalse de Biscarrués si se llega a construir. (Foto: Ebronautas, tomada de Greenpeace.org)

Hoy, 14 de marzo, es el día internacional por los ríos vivos y contra los grandes pantanos, un día para reflexionar acerca del trato que damos a los ríos del planeta y ver todo el daño que estamos haciendo: contaminación (como en el río Aurín), embalses que modifican drásticamente los ecosistemas fluviales (y echan a gente de sus casas, como pasó en Mediano), construcciones en zonas inundables (como en Castiello de Jaca), dragados difícilmente justificables (y muy caros, como el de Zaragoza), aporte de especies invasoras para pesca deportiva (los siluros del río Ebro)... Perdonad que os agobie con tanto enlace, pero es que uno no se da cuenta de lo "gordas" que son estas cosas hasta que las ve todas juntas.
En Aragón nos estamos cubriendo de gloria en cuestión de cuidar nuestro patrimonio fluvial, desde siempre. De hecho, si habéis entrado en los enlaces anteriores veréis que todos son referentes a noticias de esta comunidad autónoma. Y últimamente, en cuestión de embalses, lo estamos haciendo peor que nunca: a continuación tenéis tres botones de muestra.

Primer botón: recrecimiento de Yesa
Seguramente ya os habréis enterado de lo que está pasando con la ladera donde debería apoyarse la presa recrecida de Yesa: que se está viniendo abajo desde que se le eliminó la cubierta vegetal que la sujetaba. Hace unas semanas publiqué una noticia al respecto en este blog (léela aquí) y parece que poco a poco la información se ha ido abriendo camino también en los medios de comunicación de masas. Ahora ya ha quedado al descubierto en periódicos, radios y televisiones varias la chapuza de unas obras mal planificadas, cuyo presupuesto está totalmente desmadrado y que además van a suponer graves afecciones a los pueblos de la cabecera del embalse, si alguna vez se termina. Precisamente El Periódico de Aragón se hacía eco el pasado 11 de marzo de que la Confederación Hidrográfica del Ebro sigue con el despropósito como si no pasara nada y continúa con las expropiaciones de tierras en el término municipal de Artieda (lee la noticia completa).

Segundo botón: las obras de Mularroya
Pero la noticia nueva de esta semana hace referencia a otro embalse en construcción, este en la provincia de Zaragoza: el embalse de Mularroya, sobre el río Jalón.
Las obras comenzaron en 2008 a pesar de que el Tribunal Superior de Justicia de Aragón ya había obligado en junio de 2005 al Gobierno aragonés a incluir en el listado de zonas de especial protección de aves (ZEPA) casi 7.000 hectáreas que se encuentran dentro del vaso del embalse. Incomprensiblemente las obras se pusieron en marcha y tras una sentencia de la Audiencia Nacional dando la razón al colectivo Jalón Vivo, que pedía la paralización de las obras, ha llegado otra nueva sentencia del Tribunal Supremo que ha obligado a la Confederación Hidrográfica del Ebro a detener la construcción. Hasta ahora, según parece, ya se han gastado al menos 30 millones de euros (si alguien tiene datos exactos, le agradeceré que los incluya en los comentarios del post).
El estudio de impacto ambiental ha sido calificado por el Tribunal Superior como insuficiente: según se explica en una noticia de El Periódico de Aragón (léela aquí), el embalse afecta a la ZEPA Desfiladeros del Jalón, al IBA (inventario de áreas ornitológicas) Hoces del Jalón y a los LIC (lugar de interés comunitario) Sierra de Vicort, Cueva del Muerto y Sierras de Algairén, en cuyas flora y fauna iba a causar impactos negativos y perjudiciales cuyas acciones correctoras quedaban en un futuro incierto. Visto esto, ¿a dónde quería llegar la CHE continuando con las obras? ¿Habrá forma de arreglar el desaguisado? Y, sobre todo, una pregunta que hago repetidamente y siempre queda sin respuesta: ¿cuándo va a pagar la CHE por sus responsabilidades?

Tercer botón: la sombra del embalse en Biscarrués
Y para terminar el post, voy a hablar de otro embalse que todavía no ha comenzado a construirse y que espero sinceramente que no se construya nunca: Biscarrués. La Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (COAGRET) aporta toda la información que queráis saber sobre este proyecto en su blog (léela aquí).
Yo no voy a ir a los datos, voy a ir a lo que he vivido y a lo que he visto en uno de los pueblos que, de hacerse el maldito pantano, está condenado a perder la vitalidad que ahora lo desborda y volver a ser un almacén de jubilados que, a su muerte, lo dejarán vacío: Murillo de Gállego.
Yo conocí Murillo de Gállego, hace ahora más de tres décadas, como un pueblo en el que la mayor parte de los jóvenes se marchaban o ya no estaban, porque no se podía vivir del campo y la ganadería. Pero al cabo de los años, unos cuantos "pirados" comenzaron a poner de moda los deportes de aventura y descubrieron que el río Gállego desde que sale del embalse de la Peña es ideal para hacer rafting, hidrospeed y un montón de cosas que se llaman en inglés y con las tienes un subidón de adrenalina tremendo, te chipias hasta los huesos y luego tienes agujetas en músculos que ni sabías que existían... pero son muuuuy divertidas. Y alrededor de ese río vivo, vivísimo, ha nacido una próspera actividad económica que ha permitido a Murillo de Gállego aumentar su población y convertirse en un pueblo lleno de jóvenes y niños. En Murillo se han montado también un circuito de arborismo y otras actividades complementarias a la primitiva aventura acuática... Hasta una bodega (Reino de los Mallos) se ha establecido en la localidad. Todo esto terminará si el embalse de Biscarrués se pone en marcha, todo (bueno, hasta la bodega no creo que llegue el agua, aunque no sé cuántas cepas acabarán en remojo...).

¿Qué más puedo decir? Que estoy en contra de esa locura de cemento que son las grandes presas, que hay otras formas de aprovechar el agua y que cuando se argumenta que los embalses se hacen para generar riqueza no se puede perder de vista nunca la ruina que causan donde se construyen. Que todos somos igual de personas, los del llano que necesitan regar y los de la montaña que necesitan su tierra, y que seguro que hay una forma de que todos podamos VIVIR y dejemos hacerlo a nuestros ríos.

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