lunes, 22 de abril de 2013

El Paisaje Protegido de Santa Orosia y el Sobrepuerto puede ser una realidad antes de que acabe 2013

Si finalmente se aprueba la creación del Paisaje Protegido, se culminará un largo proceso de años en los que se han hecho algunas actuaciones como la señalización y restauración de senderos y de algunos elementos de pueblos abandonados del Sobrepuerto. Que esto sólo haya sido el principio... (Foto: Prensa DGA)
Este mes de abril de 2013 aparecía en el Pirineo Digital la noticia de que el Parlamento de Aragón había aprobado una proposición no de ley instando al Gobierno autonómico a crear el Paisaje Protegido de Santa Orosia y el Sobrepuerto (clic aquí). Parece, y sólo digo "parece" por lo que os voy a contar más adelante, que antes de terminar 2013 va a existir por fin este Paisaje Protegido, el cuarto espacio natural más grande de Aragón, que pondrá en valor una zona tradicionalmente abandonada y olvidada por las diferentes administraciones y que hace ya unos cuantos años quedó prácticamente vacía cuando sus habitantes decidieron buscar mejor suerte y una forma de vida más sencilla en lugares tan cercanos como Sabiñánigo o tan lejanos como Zaragoza o Barcelona... Esta triste parte de la historia del Sobrepuerto la cuenta con todo detalle José Satué Buisán en Memorias de un montañés, un libro autobiográfico, y la recrea magistralmente Julio Llamazares en La lluvia amarilla... no dejéis de leer ninguno de los dos.
Os diría que estoy feliz por la noticia, pero es que no acabo de creérmela del todo: hace tan solo un mes publiqué otro post en mi blog hablando de que Posets-Maladeta se perfila como Parque Nacional (y sería el segundo de Aragón, tras el de Ordesa), de lo bien que marcha la creación de la Reserva de la Biosfera Sierra de la Carrodilla y Valles del Cinca, Ésera y Noguera Ribagorzana y, atención, de que se paralizaba la declaración del Paisaje Protegido de Santa Orosia y el Sobrepuerto (clic aquí). Este proyecto se había quedado sin incluir en el Boletín Oficial de Aragón porque no había presupuesto, aunque esta era la segunda excusa que utilizaba el Gobierno aragonés: anteriormente había afirmado que los habitantes que quedan en la zona se oponían al proyecto, cuando ya en 2011 manifestaron su apoyo a la última propuesta que rebajaba de más de 22.000 a unas 17.000 hectáreas la superficie total protegida. Así que después de tantas verdades a medias, hasta que no vea la noticia de que se ha publicado en el BOA, no me fío ni un pelo...
En cualquier caso, todo apunta a que ahora sí que hay presupuesto para comenzar con las actuaciones en 2014 y que la población está convencida de que el proyecto será bueno para la zona, atraerá turismo y servirá para dar nuevo impulso económico al Sobrepuerto y el área circundante. Según publicaba en su web Heraldo de Aragón (clic aquí), la declaración del paisaje protegido traerá "iniciativas de apoyo a la ganadería extensiva, la mejora de accesos y servicios, el fomento del turismo cultural y natural y la rehabilitación de elementos patrimoniales e históricos". Seamos moderadamente optimistas, como dicen los políticos, y esperemos con paciencia que llegue la esperada declaración oficial del proyecto antes de que acabe este año.
Voy a terminar citando un pasaje de Memorias de un montañés, como homenaje a los antiguos habitantes que tuvieron que abandonar sus casas ("las" casas) del Sobrepuerto para buscarse la vida en otras tierras: "Ya con los machos en la calle, mi hijo mayor entornó una hoja de la gran puerta, yo volví la otra e hice girar por dos veces la llave [...] ¡Adiós, casa, adiós! Venga, vámonos -pensé, porque no tuve fuerzas para decirlo [...] Dimos media vuelta, apretando de nuevo los dientes, para retomar el camino y trasponer el cerro, que nos taparía la estampa del pueblo para siempre". Así marchó la familia de José Satué de Escartín. Ojalá el nuevo Paisaje Protegido de Santa Orosia y el Sobrepuerto haga que nadie tenga que volver a pasar allí, donde aún quede gente, por ese mismo trago y, sobre todo, que cunda el ejemplo de algunos que regresaron (como Angelines Villacampa, a Susín) y el Sobrepuerto no vuelva jamás a sumergirse en el mar del olvido.
Berbusa, uno se los pueblos que quedaron vacíos durante los años 60 y 70 del siglo XX. (Foto: Prensa DGA)
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