lunes, 22 de julio de 2013

Del refugio de Armeña al ibón de Plan

Ibón de Plan o basa de la Mora, que de las dos formas se llama. Una de las joyas naturales del Sobrarbe. Si queréis ver todas las fotos que tomé y ha merecido la pena guardar, tenéis el álbum completo en este enlace.
Hace pocas semanas subí un post a este blog en el que os contaba cómo es la subida entre Barbaruéns y el refugio de Armeña (clic aquí para verlo). Una subida corta pero relativamente dura por lo empinada, algo peligrosa ya que discurre junto a impresionantes acantilados y, sin duda, un regalo para la vista tanto durante el trayecto como cuando se llega al refugio.
La segunda etapa de esa salida de fin de semana fue el paso desde La Ribagorza hasta Sobrarbe: saltamos por la colladeta de l’Ibón desde el refugio de Armeña hasta el ibón de Plan y el refugio de La Basar, donde hicimos la segunda noche. Es una travesía muy sencilla, con algunas pendientes que te pesan en las piernas (lo habitual, estamos subiendo y bajando un collado en alta montaña) y con excelentes vistas. Además, la parte entre el collado y la basa de la Mora, el otro nombre que tiene el ibón de Plan y que a mí me gusta mucho más, está muy bien marcada: un sendero muy pisado y además las marcas de la GR 15 (rojas y blancas, acordaos). El tramo entre Armeña y el collado está menos transitado, la senda se pierde cada dos por tres y las marcas no están tan juntas como en la vertiente norte, pero tampoco es un gran problema porque puedes caminar por laderas cubiertas de pasto que no entrañan ningún peligro; tampoco te puedes perder, es cuestión de seguir “monte arriba” en dirección al collado. Por cierto, una pasada la vegetación de prado de alta montaña de esas laderas: tuve la suerte de pillar bastantes plantas en flor y daba gusto por los colores y, sobre todo, por el olor… Mi alergia a pólenes tiene otra opinión, así que los alérgicos no os olvidéis de echar la medicación a la mochila si vais en primavera-verano.
El único punto donde uno se puede liar un poco si no conoce la zona y es un poco duro de mollera con los mapas es el paso de las Garzas, un primer collado que da salida a un valle a espaldas de la sierra de Chía, pero hay unos indicadores que te dicen por dónde hay que seguir. Os pongo la foto para que no queden dudas.
Para los despistadillos: hemos venido por la derecha, desde el refugio de Armeña, y seguimos hacia la izquierda (el cartel que está en el suelo) hacia el ibón de Plan. Si bajamos por el la canal que tenemos frente a nosotros nos vamos hacia Chía, cuya sierra se ve al fondo, y Barbaruéns.
Cuando se llega arriba del todo merece la pena tomarse un rato de descanso y contemplar lo que ha quedado a nuestra espalda, con la mole del Turbón al fondo, y el impresionante panorama que se abre delante de nosotros, con los picos de Monte Perdido y Bachimaña, por ejemplo, dibujando el horizonte. De forma excepcional, porque eran finales de junio, había todavía mucha nieve adornando todas las cumbres y neveros por todo el trayecto de la travesía.
El macizo de Monte Perdido desde la colladeta del Ibón. Abajo se ve el principio del bosque que conduce hasta el ibón de Plan.
Esto hemos dejado a nuestra espalda. Al fondo a la derecha, la mole del Turbón.
La bajada desde el collado hasta la basa de la Mora tiene una zona que a mí personalmente me pareció espectacular. Un largo tramo atraviesa lo que debió ser un antiguo bosque de grandes pinos negros y que ahora está completamente arrasado por los aludes. No se trata de aludes sólo de este invierno en el que ha nevado excepcionalmente, sino que se ven los troncos antiguos, enormes, arrancados de su raíz. Algunos pinos todavía resisten en la desolada ladera, aunque todo indica que les queda poco ya… Es increíble cómo la Naturaleza decide y actúa: en algún momento el monte que hay sobre esa zona comenzó a escupir aludes hacia ella hasta convertirla en un enorme pedregal lleno de madera muerta. Impresionante, ¿no creéis?
Algunos supervivientes que se resisten a ser arrastrados por los aludes, en medio de una ladera completamente arrasada por las avalanchas de nieve.
Esa área arrasada por las avalanchas termina en un bosque de pinos abierto con un sotobosque mayoritariamente herbáceo que permite que camines igual de cómodo por la senda que monte a través, para llegar por fin a la ribera del ibón, que es un fantástico espectáculo (es la foto del principio). Una extensa lámina de agua rodeada de bosques excepto en la zona del fondo del lago, que termina en los abruptos canchales del circo glaciar. La típica foto desde la parte del desaguadero es de postal, la viva imagen del paraíso.
El ibón de Plan suele estar siempre lleno de gente cuando hace buen tiempo: una pista abierta al tránsito (con peaje, que se usa para su mantenimiento) parte de Saravillo y llega hasta el refugio de La Basar, que está a escasos dos kilómetros de distancia del ibón. Cualquiera puede acceder con el vehículo particular hasta una zona de aparcamiento junto al refugio y caminar 20 minutos hasta el lago por un bosque de cuento y después atravesando otro antiguo lago colmatado y convertido ya en prados.
El Refugio de La Basar. "Apoyao en el quisio de la mansebía" mi amigo José Ricardo Gracia (sí, el fotógrafo de Esparbel.es)
A todo esto sólo le voy a poner un “pero”: el refugio de La Basar, como veis en la foto, tiene una pinta muy buena por fuera. El problema es que, como os he dicho hace un momento, “cualquiera” puede llegar. Comparado con los refugios de Armeña o López Huici, también sin guarda pero a los que sólo acceden montañeros, es un desastre: falta uno de los bancos de madera que tendría que estar con la mesa, no hay nada de mobiliario ni menaje, está lleno de pintadas… POR FAVOR: cuando visitéis estos refugios abiertos, pensad que hay gente que los usa para pasar una noche (como yo) y que necesita que estén en buenas condiciones. Que no haya un guarda no quieren decir que no tengan dueño, sino que PERTENECEN A TODOS Y TODOS DEBEMOS CUIDARLOS.
Lo que os acabo de comentar, el refugio de La Basar por dentro está bastante cochambroso. Se puede echar una noche y la chimenea funciona, pero se nota que va por allí mucho melón que no lo cuida como debería. ¡¡Que estos refugios son de todos, todos tenemos que cuidarlos!!
Y con 900 palabras hay de sobra para el post: todo lo que he dejado de contar lo tenéis que descubrir vosotros haciendo esta preciosa caminata. Por cierto, si tenéis que volver al punto de origen es mucho más sencilla desde la basa de la Mora hacia el refugio de Armeña que como la hicimos nosotros, porque os ahorráis la zona más dura entre Barbaruéns y Armeña. Siempre podéis alargarla un poco si la hacéis saliendo de La Basar y llegar hasta el ibón de Armeña, otro paraíso de alta montaña, y volver de nuevo hacia Sobrarbe. 
¡DISFRUTAD DEL MONTE, AMIGOS!
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