lunes, 8 de julio de 2013

Desde Barbaruéns al refugio de Armeña

El refugio de Armeña, un precioso rincón de La Ribargorza (Huesca).
El último fin de semana de junio lo he pasado en los Pirineos oscenses, de caminata, a caballo entre la Ribagorza y el Sobrarbe. Unos amigos y yo hemos hecho una pequeña travesía en dos etapas entre Barbaruéns, en la bal d’Ésera, y el ibón de Plan, en la bal de Chistau. La primera jornada entre la pequeña localidad ribagorzana y el refugio de Armeña es la que os voy a contar en este post. La segunda, que nos ha llevado a la Basa de la Mora (el otro nombre que recibe el ibón de Plan, mucho más evocador…), la dejo para otra actualización del blog. Así no os meto ahora un “tocho” que no haya quien se lea.
La caminata puede hacerse desde el mismo Barbaruéns (clic aquí para ver cómo llegar según “san” Google), pero si tenéis un poco de práctica conduciendo por pistas sin asfaltar os recomiendo que toméis la que sale hacia la izquierda nada más entrar en el casco urbano (hay indicación, tranquilos…) y la apuréis hasta una zona bastante amplia donde se puede aparcar el coche, porque os vais a ahorrar un buen trecho de subida. No hace falta un todoterreno: nosotros íbamos en un coche familiar, vimos un Renault Clio aparcado en la entrada de un campo a mitad de subida y en la zona de aparcamiento estaba estacionado un Peugeot 205 de unos franceses que encontramos luego en el refugio. La pista está en buenas condiciones, aunque hay tramos con piedra suelta por los que hay que circular con precaución y un poco de pericia. ¡Ojo! Una vez metidos en la pista llegaremos, al rato, a una bifurcación: hay que tomar el ramal de la izquierda, ya que el de la derecha nos lleva a otra pista que une Plan y Chía… muy bonita zona, pero no es a donde vamos.
La zona donde podéis aparcar (la pista empeora a partir de ahí) se ve claramente: el camino gira hacia la izquierda de forma marcada y hay una explanada bastante amplia que se nos quedaría a la derecha si siguiésemos adelante. Además, según se llega por la pista se ve de frente un antiguo cortafuegos casi invadido por los árboles, que es por donde comenzaremos a subir.
Bien, pues una vez aparcado el coche y puesta la mochila a la espalda, toca empezar a caminar. No se trata de un paseo, de eso nada… la subida es dura de principio a fin, primero por el viejo cortafuegos, luego por un tramo de la pista que nos volvemos a encontrar y que hay que seguir hacia la derecha y, por fin, un buen trecho de sendero que apenas tendrá un kilómetro más o menos llano en todo el trayecto: en las aproximadamente dos horas que dura la subida se salva un desnivel de algo menos de 500 metros y solamente el tramo de senda que rodea el ibón de Armeña es llano.
En alguna parte leí que era una excursión corta propia para hacer con niños. Pues bien, quien escribiese eso o no la había hecho o era un total inconsciente: los paisajes que pueden verse son absolutamente preciosos, pero excepto por la zona llana del ibón, que está literalmente colgado en un circo rodeado de acantilados, el sendero discurre por encima de esos acantilados. Los patios de cientos de metros se abren junto a la senda y en algunos puntos hay que moverse con mucha precaución, sobre todo bajando, ya que el sendero es muy empinado, con piedra menuda suelta y termina junto a los precipicios. Así que mucho cuidado con aventurarse por esta ruta sin calzado adecuado ni bastones: a andar con zapatillas al paseo marítimo, ¿estamos?
De la subida hay que destacar el maravilloso ibón de Armeña: digno de verse, de verdad. Rodeado por una pequeña extensión de bosque abierto de pinos y algunos pequeños prados es una auténtica joya. Echadle un vistazo en esta panorámica tomada por José Ricardo Gracia, uno de los amigos que formaba el grupo con el que hice la andada.
Impresionante panorámica tomada por José Ricardo Gracia. La ha puesto de cabecera en su perfil de Facebook (haz clic aquí)

El refugio es pequeño y no está guardado, pero se mantiene en perfectas condiciones. Hay sitio para dormir cómodamente entre 15 y 20 personas (colchones de látex y somieres de láminas, un auténtico lujo), una zona de estar con chimenea que funciona, y hasta botiquín y una radio de emergencia por si hay que avisar a protección civil por algún problema. Hay leña a mano en los alrededores del refugio y se puede uno reaprovisionar de agua en la fuente de Riances, a escasos metros del edificio.
Las vistas desde el refugio son espectaculares, tanto del circo de Armeña como de la zona por donde se ha accedido desde Barbaruéns y del circo donde se ubica el ibón que os he comentado antes. Es curioso que en este caso el ibón y el circo que comparten nombre no estén en el mismo sitio… Desde este refugio sale una de las rutas para subir al pico Cotiella, así que los que aparte de hacer senderos como yo os guste también hacer picos, tenéis aquí un buen sitio para ir.
Nada más. Sólo recomendaos que veáis todas las fotos en este álbum de mi perfil en Facebook… ¡Ah! ¡Y una última cuestión!: dejad el refugio un poquito mejor de lo que os lo hayáis encontrado (esto vale para Armeña y para el resto de refugios del mundo mundial…), porque el próximo que llegue seguro que lo agradece. Disfrutad del monte, amigos.
Abres la ventana por la mañana y ves esto... ¿Qué más puedo decir?
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