martes, 20 de octubre de 2015

Un paseo desde La Alfranca hasta el Soto del Rincón Falso

Sendero por el interior del soto del Rincón Falso. La excursión está hecha en otoño, imaginad cómo tiene que estar en privamera.

He visitado un par de veces el galacho de La Alfranca. La verdad es que la mayor parte de los zaragozanos no somos conscientes de las joyas naturales que tenemos alrededor de la ciudad y, sobre todo, de su fragilidad y vulnerabilidad precisamente por esa cercanía. Ya os hablé del galacho de Juslibol y de los sotos de Ranillas y Cantalobos hace tiempo, pero hasta ahora no había escrito en mi blog sobre el galacho de La Alfranca. Ya tocaba…
Para llegar al galacho de La Alfranca hay dos opciones: si vais en coche tenéis que ir hasta la localidad de Pastriz y seguir las indicaciones desde allí para acceder al centro de visitantes; si preferís hacer el trayecto en bici, el Camino Natural de La Alfranca parte del azud del Ebro en Zaragoza y tiene unos 15 km. No os recomiendo ir andando desde Zaragoza, un poco lejos para ir y volver en el día y poder visitar el galacho. Bueno, no sé seguro si sigue habiendo otra opción muy divertida sobre todo si vais con niños: el tren turístico. No he podido encontrar en ningún sitio información de si funciona actualmente o se piensa poner en servicio de nuevo, si alguno la tenéis os agradecería que la incluyeseis en los comentarios del post.
En el centro de visitantes podéis aparcar los coches o las bicis y elegir entre un montón de cosas que ver: el Centro de Interpretación de la Agricultura y el Regadío (CIAR), el Centro de interpretación de La Alfranca, el jardín de rocas (con la noria, el mirador…) y todo su entorno natural.
Bienvenidos al centro de visitantes de La Alfranca.

En la primera visita que hice a La Alfranca ya hace unos años estuve en el centro de interpretación y me pareció un lugar muy interesante, que te muestra muchas curiosidades del ecosistema fluvial del Ebro y sus galachos y que es ideal para visitar con niños. Entonces los móviles no tenían cámara y no guardo fotos… o no las he sabido encontrar.
Este otoño pasado, pero esta vez preferí una buena caminata para conocer los alrededores. El CIAR se me quedó otra vez sin visitar, por falta de tiempo. Iba con mi mujer y mis dos hijos y decidimos hacer la ruta del del soto del Rincón Falso, una caminata de algo más de dos horas que aquél día precisamente se nos hizo un poco pesada porque hacía bastante calor. Pero la ruta resulta ideal para un día más fresco o para hacerla con tranquilidad y comer en la zona del pinar, a mitad de camino entre el centro de interpretación y el soto, con mesas y un cubierto (nosotros volvimos a comer al punto de partida). Eso sí, fundamental llevar bastante agua porque no hay ningún punto para aprovisionarse una vez que empiezas el camino.

El camino hacia el soto del Rincón Falso

Nada más salir de la zona de aparcamiento del centro de visitantes tenemos una pequeña sorpresa que no os podéis perder: la balsa El Cascarro, que ha sido restaurada y dotada de un observatorio de aves. Aquél día no vimos ninguna; lógico porque a eso de las 12 de la mañana y con calor, pocos animales se iban a encontrar a la vista.
Seguimos caminando por la ruta hacia el soto del Rincón Falso por un camino apto también para pasar en bici o en coche, entre campos de alfalce y cereal. A la ida pasamos por el lateral del pinar, que disfrutamos a la vuelta, cuando ya nos iba haciendo más falta la sombra… Un poco más allá del pinar hay un espectacular mirador sobre el Ebro, que permite apreciar todo el tramo del río como quedó tras la formación del galacho de La Alfranca y cuenta con un cartel interpretativo con información interesante.
El pinar visto desde el camino que discurre junto a la mota del río Ebro, por donde fuimos en dirección al soto del Rincón Falso.

Mirador sobre el río Ebro.

Y por fin se llega al soto del Rincón Falso. Un camino más estrecho por el que ya sólo está permitido transitar a pie va convirtiéndose poco a poco en un sendero que se abre paso entre una espléndida vegetación (y eso que nosotros estuvimos en otoño, eso en primavera tiene que ser increíble) típica de ribera. El sendero va recorriendo el soto en una ruta circular de la que te desvías en un punto que te da acceso a la zona más habitualmente inundable del soto. En ese lugar mis hijos alucinaron con la altura a la que estaban colgados de los árboles algunas ramas rotas y trozos de plástico: “Hasta ahí ha llegado el agua del río, chicos, muy por encima de nuestras cabezas”.
De vuelta al sendero principal el camino continúa serpenteando entre el frondoso soto de ribera hasta volver a la pista. Una vez en ella, se vuelve en dirección al centro de interpretación: al poco rato se pasa de nuevo por el mirador del río y se llega al pinar y después a la zona de visitantes del centro de interpretación. Allí disponéis de un bar restaurante donde podéis comer o tomar algo fresco o algo caliente (eso depende de cuándo decidáis hacer la caminata) y si hace buen tiempo, como fue el caso de mi excursión, una zona con fuente y mesas para comer al aire libre.
Si el paseo os ha sabido a poco lo tenéis muy fácil: una visita guiada al galacho o al Centro de Interpretación de la Reserva de los Galachos pueden completar el día (si aún os aguantan las piernas, claro…). Si estáis suficientemente cansados, casi mejor. Así tenéis excusa para volver otro día. ¿Os animáis?

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