miércoles, 11 de noviembre de 2015

El urogallo tiene por fin un plan de conservación de su hábitat en Aragón

Urogallo (Tetrao urogallus). (Foto: David Palmer - CC BY 2.0)

El Consejo de Gobierno de Aragón aprobó el 4 de noviembre el Plan de Conservación del Hábitat del Urogallo Pirenaico (Tetrao urogallus aquitanicus). La especie está considerada como "sensible a la alteración de su hábitat" en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón. El plan incluye terrenos de 34 términos municipales diferentes de la Jacetania, Sobrarbe y Ribargorza y el decreto señala una serie de áreas críticas para la especie.
Ha sido un largo, laaaaaaargo camino porque hasta su aprobación final el decreto ha recibido un elevado número de alegaciones y aportaciones durante cuatro años, entre 2010 y 2014, tras los dos procedimientos de información y participación pública al que el borrador había estado sometido previamente. Finalmente, según explica una nota de prensa del Gobierno de Aragón, se ha aprobado un texto consensuado que ha incluido gran parte de todas las aportaciones realizadas durante este prolongado periodo de tramitación.

¿Cuáles son los objetivos del Plan de Conservación del Hábitat del Urogallo Pirenaico?

Los objetivos principales del plan son reducir todo lo posible las causas de mortalidad no natural del urogallo pirenaico, conservar y mejorar su hábitat, facilitar el contacto entre los diferentes núcleos de población del ave que todavía permanecen antivos, hacer un seguimiento detallado de sus poblaciones e incrementar la conciencia social sobre la importancia de esta especie. Para esto último es fundamental lograr que colaboren de forma coordinada los diversos sectores implicados en su protección.
El nuevo plan propone una serie de medidas concretas, como la incorporación a la Red Natura 2000 del mayor número posible de áreas críticas, así como de territorios abandonados que servirán para que la zona de hábitat protegido sea lo más extensa posible. Otras medidas que se incluyen en el plan consiste en minimizar los riesgos de colisión con cercados y tendidos eléctricos, reducir al máximo las molestias que pudiesen causar los trabajos forestales sobre la especie limitando los periodos del año durante los que se puedan realizar o desarrollar trabajos ex profeso para mejorar el hábitat de forma directa y favorecer la expansión de la especie.
Y, menos mal que parece que el nuevo Gobierno de Aragón ha decidido poner alguna que otra cortapisa a los escopeteros, se incrementarán las labores de vigilancia y control por parte de los agentes de protección de la naturaleza para que la caza no suponga un problema añadido a la conservación del urogallo en los Pirineos.

Un 30 por ciento menos de urogallos en la última década

La situación del urogallo pirenaico es muy grave y requería de este plan de conservación que se ha aprobado. Con una tramitación tan prolongada se ha perdido un tiempo precioso, porque según la Dirección General de Sostenibilidad del Gobierno de Aragón ha desaparecido el 30 % del censo de machos reproductores durante los últimos 10 años en el Pirineo aragonés. Tan solo hay 50 urogallos pirenaicos según el último censo de este mismo año 2015, lo que coloca a la especie al borde de la extinción en nuestra comunidad autónoma (y en toda España, con un total de solo 426 machos). En el resto de Europa el urogallo también está en franca recesión.
El descenso continuado de los censos se atribuye a la baja productividad de la especie, que en estos momentos se cifra en 0,7 pollos por cada hembra reproductora, lo que no es suficiente para reponer las pérdidas de individuos que se producen, bien sea por causas naturales o por las de origen humano.
Además, el cambio climático todavía se lo va a poner más difícil: su supervivencia está estrechamente ligada al bosque boreal, que en la península Ibérica va a sufrir una inevitable recesión en los próximos años debido al calentamiento global.
Sólo queda esperar que el plan de recuperación que ha aprobado el Ejecutivo aragonés le aporte a la especie un colchón de protección suficiente como para que su escaso número no disminuya más, comience a recuperarse y se vaya alejando de la crítica situación a la que se enfrenta en estos momentos. Ojalá no se haya llegado tarde y esta ave tan singular siga recorriendo los bosques del Pirineo en el futuro.

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