lunes, 25 de julio de 2016

Liberados más de medio millón de ejemplares juveniles de Margaritifera auricularia en 2016

Ejemplar juvenil de Margaritifera auricularia
Ejemplar juvenil de Margaritifera auricularia.

Gracias al plan de recría en cautividad de la margaritona (Margaritifera auricularia) del que os hablaba no hace mucho en este blog, el número de ejemplares juveniles de este molusco que se han liberado en el medio natural supera por primera vez el medio millón.
El primer semestre de 2016 se cierra con un número récord de producción en cautividad de ejemplares juveniles de margaritona en las instalaciones que el Gobierno de Aragón tiene en la finca de La Alfranca: un total de aproximadamente 670.000 juveniles, que superan con creces los más de 460.000 obtenidos el año pasado o los 114.000 de 2014.
La gran mayoría han sido liberados en el Canal de Tauste y el Canal Imperial de Aragón, con el objetivo de paliar la baja tasa de supervivencia juvenil de esta especie. Estos dos canales son de los pocos lugares de España donde todavía está presente este bivalbo, junto con el río Ebro y la acequia de Quinto.
De la producción de juveniles de este año, unos 28.000 permanecerán en cautividad en las instalaciones experimentales de La Alfranca para su crecimiento y alimentación controlada. El proceso de cría en cautividad de la margaritona se ha ido perfeccionando durante los más de 10 años que este proyecto lleva en marcha, y prueba de ello es el incremento paulatino en producción de juveniles hasta alcanzar la cifra de 2016. Además, las nuevas técnicas han permitido por primera vez mantener ejemplares durante más de dos años en cautividad, hasta los 7 mm de longitud. No obstante, hay una elevada tasa de mortalidad, lo que hace que muy pocos ejemplares lleguen a alcanzar esta edad.
La margaritona cuenta en Aragón con un plan de recuperación desde el año 2005, en el que se contemplan medidas y acciones para la conservación de esta especie y su hábitat natural.
El bajo número actual de individuos adultos, si tenemos en cuenta que estamos ante un invertebrado que potencialmente podría encontrarse por millones, tiene su origen en una muy baja tasa de incorporación de individuos juveniles a la fracción reproductora de la población. Pero también en la escasez de peces hospedadores adecuados, los peces fraile o blenios de río, que son imprescindibles para su ciclo vital, o en la pérdida de su hábitat natural y en la competencia con especies exóticas invasoras, especialmente la almeja asiática. De no invertirse la tendencia de las últimas décadas, podría tener lugar a la extinción definitiva de la especie en pocos años.

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